Pedro Nieto Carrasco
Cuento dos casos de investigadores extranjeros que vinieron por primera vez a España y cómo fueron cálidamente recibidos.
El primero lo narra el propio José Antonio del Cañizo, autor del imprescindible manual sobre diseño de jardines con el que nos hemos formado muchas generaciones de jardineros y al que yo, de siempre, he llamado “biblia”.
Se ve que le encargaron recibir a Paul de Bach, autoridad reconocida a nivel mundial en el control biológico de la mosca blanca. Venía directamente desde la Universidad de California- Riverside con un maletín lleno de tubos con pupas de Cales noacki , posible enemigo natural de la mosca blanca algodonosa de los cítricos (Aleurothrixus floccosus) que empezaba a ser una preocupante plaga en las plantaciones de naranjos. Un insecto que se adaptó perfectamente al clima mediterráneo y que a la postre resultó ser la salvación de muchos citricultores.
