LUCIÉRNAGAS IBÉRICAS

Foto: Dominik Fusina

Luciérnagas ibéricas

MEJOR INFORMACIÓN WEB

“¿Has visto una luciérnaga '”

Guzmán Álvarez, J.R. y De Cock, R. 2011. "¿Has visto una luciérnaga?"

 http://www.gusanosdeluz.es/


Aunque existen varias especies de luciérnagas en España, para hacer una presentación de los hábitos de vida de estos insectos tomaremos como ejemplo a la especie Lampyris noctiluca, que es la más común en Europa y la que ha sido objeto de un mayor número de investigaciones.

La fuente principal para estas notas ha sido el libro de John Tyler (2002), y la página web, The Glow-worm

EL ESCARABAJO CON LUZ

El nombre de gusano de luz hace referencia al aspecto de la hembra, que es seguramente el estado más conocido de este coleóptero.

El aspecto de las hembras despista mucho: recuerda en realidad a las larvas. El cuerpo alargado es de color negro y muestra patentemente los segmentos del tórax y del abdomen. No tiene alas, por lo cual sus desplazamientos están muy limitados.

Las hembras se diferencian de las larvas por algunos rasgos llamativos, como que no poseen los puntos amarillos que decoran ambos extremos de cada segmentos. Además, las hembras sólo aparecen durante el verano, mientras que las larvas evolucionan desde unos pocos milímetros hasta algunos centímetros durante dos años, pudiéndose ver en las cuatro estaciones (aunque en las latitudes frías hibernan).

El macho tiene aparentemente poco que ver con la hembra. De hecho, se diría que se trata de individuos de especies diferentes. Aparte de tener un tamaño ostensiblemente inferior, posee dos alas bien desarrolladas protegidas por dos élitros largos y negros que ocultan todo su abdomen. Otra diferencia notable es que cuenta con unos ojos bien desarrollados, muy útiles para discernir los contrastes de luminosidad.

Las luciérnagas adultas no se alimentan: durante su semana de vida (o algo más tiempo si no encuentran rápidamente a una pareja) viven de las reservas que acumuló la larva.

Generalmente, la visión que tenemos de las luciérnagas es la de una hembra “en celo” que llama a los machos voladores mostrando el farolillo que guarda debajo de su abdomen.

También las larvas producen luminescencia, de forma menos espectacular que las hembras, aunque es posible apercibirse de ello hasta a quince metros de distancia.

Las larvas cuentan con un par de puntos luminosos en la parte inferior de su cuerpo, próximos al extremo del abdomen. Al contrario que los adultos, tanto las hembras como los machos son capaces de producir luz.

Sólo ocasionalmente las larvas muestran la lucecita. A veces la encienden durante unos segundos cuando son molestadas, como si se tratase de una reacción defensiva. También se han visto brillar larvas durante horas, especialmente aquellas completamente desarrolladas que están en los momentos previos a la última muda. Hay un caso especialmente extravagante y al que no se le encuentra explicación: en ocasiones, mientras van marchando, encienden de modo intermitente la lucecita, con pulsos que duran unos pocos segundos.

¿Por qué brillan las larvas? Todavía no se sabe a ciencia cierta, pero es posible que se trate de un mecanismo de defensa relacionado con la advertencia a posibles predadores de que las luciérnagas son bastantes indigestas: de hecho, parece ser rechazadas por las aves insectívoras y por otros depredadores nocturnos como sapos, pequeños mamíferos o invertebrados insectívoros.

En el estado adulto son las hembras las que muestran especialmente la lucecita. En realidad, es un conjunto de cuatro elementos alojados en la parte inferior del extremo del abdomen: dos placas que ocupan los segmentos sexto y séptimo, y dos puntitos luminosos en cada uno de los extremos del octavo segmento. Los machos mantienen las lucecitas del estado larval - dos puntos luminosos en el extremo del octavo segmento abdominal -, pero sólo brillan cuando son molestados.

Hay otras especies que, al contrario que la Lampyris, no brillan con una luz fija, sino que parpadean, como las del género Luciola, también presentes en la Península Ibérica. Estas especies utilizan un a modo de código de preguntas de los machos a las hembras, las cuales responden. Cada uno o dos segundos, los machos emiten destellos cortos e intensos durante su vuelo. Las hembras, que tienen alitas pero no pueden volar, les responden desde la vegetación con un parpadeo de pulsos más dilatados que los del macho y tras un tiempo de respuesta que depende de cada especie.

La estructura fisiológica de estos segmentos contiene tres partes diferenciadas: una capa de células epidérmicas transparentes que dejan pasar la luz; una capa de células luminosas en donde se produce la luz; y una capa inferior de células que contienen cristales de ácido úrico que actúan como espejos reflectores de la luz.

La luz es producto de unas reacciones químicas en las que una molécula, la luciferina, reacciona con oxígeno y ATP (adenosín trifostafo, el vehículo de la energía química de muchas de las reacciones internas de los seres vivos) y desprende energía luminosa. Para que esta reacción se produzca es preciso el concurso de otra molécula, la luciferasa, que actúa como enzima catalizadora.

La luciferina es una molécula muy pequeña, compuesta por apenas 20 ó 30 átomos, mientras que la luciferasa es una proteína muy compleja que se presenta bajo diferentes variantes que dan lugar a diferentes tonalidades de luz en las especies que han desarrollado este sistema.

La reacción produce una luz amarillento-verdosa. El proceso es extraordinariamente eficiente: menos del 2% de la energía se convierte en calor (lo que contrasta, por ejemplo, con el 95% de pérdidas de una bombilla ordinaria). Por ello no es extraño que hasta las hembras más “ardientes” estén frías al tacto.

UN CICLO DE VIDA PECULIAR

Se conoce que la vida de un gusano de luz del centro de Europa se desarrolla durante dos años.

Comencemos en la época en que son más patentes: las semanas finales de junio, el mes de julio y las primeras semanas de agosto. Dependiendo de la zona geográfica y de las condiciones meteorológicas de ese año, las larvas pasarán al estado de pupa; con posterioridad emergerán las hembras y los machos con un desfase de unos cuatro a seis días entre ellos.

Transcurridas unas pocas horas, las hembras comienzan su cortejo luminoso, curvando su cuerpo para mostrar las placas luminosas de la parte inferior del abdomen. Una vez que consiguen llamar la atención de un macho, se aparean y realizan la puesta de unos 50 a 150 huevos esféricos, los cuales miden aproximadamente 1 mm de diámetro y que inicialmente, y durante unos días, pueden brillar con una luz amarilla mortecina. Aproximadamente al cabo de un mes las larvas eclosionan.

Con tan sólo 5 mm de longitud, su principal tarea consiste en buscar la primera presa. Tras reposar unas horas para que la cutícula se endurezca, comienza una azarosa marcha en busca de presas que puede suponer varios días recorriendo unos cinco metros a la hora, o lo que es lo mismo, hasta 120 metros al día.

La forma y el color de las larvas son muy característicos. Su cuerpo está formado por una cabeza a la que le siguen segmentos semirígidos y articulados, a modo de una armadura. El primer segmento recibe el nombre de pronoto y cumple una función importante: proteger a la relativamente pequeña cabeza que tiene forma de escudo y parece una especie de escafandra. El color del cuerpo es negro; destacan dos puntitos con una coloración que va del de amarillo claro al anaranjado en cada uno de los extremos de los segmentos.

Durante su primer otoño las larvitas se dedican a buscar caracoles, pudiendo mudar una o dos veces hasta que con los primeros fríos entran en estado de hibernación bajo troncos, piedras u hojarasca. En los lugares en donde las temperaturas no descienden por debajo de los 4º C por la noche, pueden seguir cazando caracoles y brillar durante todo el invierno.

A lo largo de su desarrollo la larva pasará por entre cuatro y siete mudas: la piel se abre para dejar paso a un cuerpo ostensiblemente mayor pero que conserva las mismas características en cuanto a la forma y color del cuerpo.

La larva se muestra activa principalmente en las horas nocturnas, evitando el día debido a la gran insolación. Está adaptada, lógicamente, a los hábitos de sus presas: por consiguiente, no es extraño que muestre predilección por los ambientes húmedos.

Parece que es capaz de seguir el rastro mucoso de los caracoles y babosas, si bien también intercepta a sus víctimas simplemente por contacto en sus vagabundeos, detectándolas con el par de palpos que tiene en su cabeza.

El sueño invernal concluye con la llegada de la primavera: la larva, a partir de entonces, experimentará sucesivas mudas que le llevarán hasta  alcanzar un tamaño próximo al definitivo a finales de septiembre u octubre, cuando hibernará por segunda vez.

En los meses comprendidos entre abril y junio se ha observado que la larva puede abandonar sus hábitos básicamente nocturnos, siendo posible encontrarla marchando incluso a plena luz del día, en un vagabundeo continuo que apenas tiene descanso. Aunque no se conoce con certeza a qué se debe ello, es probable que sea un modo efectivo de asegurar la dispersión de la especie y conquistar nuevos lugares aptos para el establecimiento.

Hacia el mes de junio (dependiendo de las condiciones locales) la larva está preparada para pasar al estado de pupa. Para ello buscará un sitio protegido como un tronco o una piedra. A menudo se junta un grupo de larvas para pupar, lo que parece ser una ventaja para la fase siguiente, puesto que como las hembras no se desplazan prácticamente así se aseguran la presencia cercana de los machos.

Al cabo de unos diez días emerge la hembra. Los machos se demoran unos cinco días más, aunque estos periodos de tiempo también muestran una cierta amplitud. Estamos ya en el verano del segundo año en las localidades centroeuropeas en donde más se ha estudiado a estos insectos, comenzando la fase del cortejo que principia este peculiar ciclo de vida.

Del ciclo bianual del gusano de luz se deriva un aspecto intrigante: dado que los insectos adultos emergen cada dos años, en un mismo lugar existirán dos poblaciones distintas destinadas a no encontrarse: la de los años pares y la de los años impares. Es como si vivieran en dos islas separadas por una barrera de tiempo. Aunque no se ha probado, no se descarta que ocasionalmente se rompa este aislamiento a través de puentes temporales: adultos que, por ejemplo, tarden una o tres temporadas en lugar de dos en desarrollarse completamente.

¿QUÉ COMEN LOS GUSANOS DE LUZ?

Las luciérnagas se alimentan de caracoles y babosas.

Son, por consiguiente, y pese a su aspecto tan tierno, depredadores especializados.

En cautividad muestran tener apetencia por un gran número de especies de caracoles y babosas, entre los que se encuentran especies comunes como los caracoles blancos o chicos (Theba pisana), los también pequeños Oxycilus cellarius y Vitrea crystallina, caracolas (Cochlicella acuta, Cochlicopa lubrica) y otras especies de otros géneros. Estas especies son básicamente caracoles de pequeño tamaño, que forman parte de la dieta de las larvas en sus primeros estadios; en nuestras latitudes, las larvas crecidas se alimentarán de cabrillas y caracoles grandes como Otala lactea o Cantareus aspersus.

Una vez que ha localizado a su presa, la larva del gusano de luz monta sobre ella. Cuando el momento sea propicio, la inmoviliza asestándole un mordisco con sus mandíbulas, que cuentan con un conducto a través del cual pasa un jugo secretado por el intestino de la larvas que además de paralizar a la presa, rompe y digiere sus tejidos, convirtiéndolos en una papilla que puede ser fácilmente absorbida.

Durante su desarrollo, una larva de gusano de luz puede comer más de setenta caracoles.

EL CORTEJO

El gusano de luz hembra muestra la lucecita poco después del atardecer, hacia las 10 en las cortas noches de verano, y es posible contemplarla hasta después de medianoche.

Usualmente permanecen en el suelo, entre la hierba o sobre pequeños montículos, aunque no es extraño que trepen por alguna brizna de hierba o que estén en el exterior de las piedras de los muros. En general buscarán posiciones desde donde su lucecita sea visible. Para ello, curvarán su abdomen de manera que los faritos queden al descubierto.

Las hembras son muy sedentarias y generalmente no se moverán del mismo sitio noche tras noche hasta que se emparejen. Durante el día se esconden en huecos de piedras, pequeños agujeros en la tierra o entre la hojarasca, evitando así las intensas temperaturas.

En realidad, los gusanos de luz más notorios, los que brillan durante varias noches seguidas, son aquellos que no han tenido éxito en su búsqueda de pareja. Porque en el momento en que la hembra se aparea, comienza a apagar su farolito (que no le es posible desconectar inmediatamente) y se prepara para la puesta, que ocurrirá en los días posteriores. La mayor parte de las hembras, de hecho, suelen tener suerte, por lo que brillan solamente durante una noche. Lo que es bueno para la especie se convierte, sin embargo, en una contrariedad para nosotros, observadores de la naturaleza. Solamente una escasa proporción continúan perseverando durante una semana o más tiempo: en realidad, se trata de las infortunadas, de las “patito feo” del cuento de las luciérnagas, o bien de aquellas que emergieron en un lugar o momento poco propicio para la presencia de machos patrullando por el aire a poca altura del suelo.

LOS GUSANOS DE LUZ Y OTRAS ESPECIES DE LUCIÉRNAGAS

La luciérnaga más frecuente en Europa se denomina Lampyris noctiluca. Pero en los países mediterráneos es posible encontrar otras especies de gusanos de luz. Todos ellos pertenecen al género Lampyridae.

El mundo de las luciérnagas es todavía poco conocido. De hecho, en el año 2008 se describió una nueva especie en Portugal, Lampyris iberica, a la que es posible que correspondan algunas de las citas precedentes de Lampyris noctiluca. Esto supone que probablemente en España esté presente esta nueva especie y que haya que determinar si las citas de Lampirys noctiluca pertenecen a la especie centroeuropea o a esta nueva especie ibérica.

En cualquier caso, aparte de las luciérnagas del género Lampyris, se tiene constancia de la presencia de otras especies de luciérnagas en España. Todas ellas posiblemente cuenten con hábitos de comportamiento y alimentación semejantes y son relativamente parecidas.

HISTORIA NATURAL DE LAS LUCIÉRNAGAS DE ESPAÑA

Entre junio de 2009 y diciembre de 2010 hemos recibido 43 formularios de colaboradores que han querido contribuir al conocimiento de las luciérnagas españolas a través de esta web; de ellos, 27 incluían fotografías o información suficientemente de detalle como para determinar la especie.

Hemos de hacer una advertencia preliminar: si bien es posible determinar con bastante fiabilidad algunas especies en su fase de imago o adulta (entre ellas la más característica y posiblemente común en la Península Ibérica, la luciérnaga mediterránea Nyctophila reichii), en otras especies es más difícil esta identificación de visu a partir de una imagen, en especial cuando la diferenciación reside en caracteres de detalle como la forma del extremo ventral (pigidio, como puede ser el caso del género Lamprohiza y las dos especies de las que tenemos constancia: Lamprohiza mulsantii y Lamprohiza paulinoi) o coloraciones particulares (como los tonos rojizos del pronoto o escudo sobre la cabeza, de Lampyris iberica); por ello, en muchos casos, la determinación sólo ha sido posible hasta el nivel de género. En el caso de las larvas (muy fotografiadas por los colaboradores de Biodiversidad Virtual), hasta el momento sólo contamos con caracteres diferenciales para la luciérnaga mediterránea (Nyctophila reichii) - tono negruzco uniforme de los segmentos superiores -, mientras que entre las especies de Lampyris peninsulares no es posible diferenciarlas, más allá de contar con dos puntos de tono blancuzco o crema en cada uno de los extremos inferiores de estos segmentos; por otro lado, hasta la fecha no hemos podido estudiar ninguna larva de Lamprohiza.

ESPECIES DE LUCIÉRNAGAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA Y BALEARES (GUÍA DE IDENTIFICACIÓN)

En primer lugar, hay que llamar la atención de que, pese a lo llamativo de su aspecto y a su amplio conocimiento popular, se carece de un estudio exhaustivo reciente de las luciérnagas ibéricas.

La luciérnaga que ha recibido históricamente la mayor atención ha sido Lampyris noctiluca: ésta fue la especie que estudió el naturalista francés J. H. Fabre y que debido a su ubicuidad, continúa siendo el gusano de luz más conocido (http://www.galaxypix.com/glowworms/), especialmente en Centroeuropa y en las Islas Británicas.

Recientemente. M. Geisthardt, Gonzalo Figueira y Raphael de Cock han publicado una revisión de las luciérnagas de Portugal, incluyendo la descripción de una nueva especie: Lampyris iberica. Los autores sospechan que las citas históricas de Lampyris noctiluca, el gusano de luz más frecuente en Europa puedan ser erróneas, y que en realidad correspondan a esta especie propia de la Península Ibérica que, presumiblemente, también se distribuye por España.

No obstante, mientras no se cuente con más información taxonómica (y una de las grandes carencias del estudio de las luciérnagas es la falta de especialistas), no se puede discernir si en la parte oriental de la Península Ibérica están presentes ambas especies o sólo una de ellas.

En la Europa Mediterránea hay varias especies de luciérnagas que pertenecen a distintos géneros del Orden Lampyridae (Lampyris, Lamprohiza, Nyctophila, Phosphaenus, Phosphaenopterus, Pelania, Luciola). Sin embargo, la diversidad específica todavía no está completamente dilucidada, habiéndose descrito en las últimas décadas varias especies nuevas.

En la revisión de los coleópteros del Paleártico, Geisthardt (2007) ha recogido 12 especies para Francia, 19 para Italia y 14 para Grecia.

En Portugal, la revisión de Geisthardt, Figueira y de Cock ha cifrado en 9 las especies presentes. En España, hay que añadir la presencia de Nyctophila heydeni en las Islas Baleares, además de haberse citado a Lampyris raymondi.

Listado de especies de luciérnagas citadas en la Península Ibérica e Islas Baleares (se incluyen vínculos a las carpetas de la web de Biodiversidad Virtual con las diferentes especies que han sido fotografiadas en España; para otras fotografías enviadas en los cuestionarios de gusanosdeluz, consúltese el apartado de Historia natural de las luciérnagas de España).

( P )= Portugal, ( E ) = España, ( * ) citas de Geisthardt, Figueira y de Cock (2008).

  • Lampyris noctiluca, (Linneo 1767).  [* E P]

  • Lampyris iberica, (Geisthardt, Figueira y De Cock, 2008).  [* E P]

  • Lampyris raymondi, (Mulsant & Rey, 1859): LR   [E] 

  • Lamprohiza paulinoi (Olivier, 1884).   [* P]

  • Lamprohiza mulsanti (Kiesenwetter, 1850).   [* E P]

  • Nyctophila reichii, (Jaquelin du Val, 1859).   [* E P]

  • Nyctophila heydeni, (Olivier, 1884) BALEARES  [E]

  • Phosphaenus hemipterus (Goeze, 1777): PH    [* E P]

  • Phosphenopterus metzneri (Schaufuss, 1870): PH  [* P]

  • Pelania mauritanica (Linneo, 1767)   [* E P]

  • Luciola lusitanica (Charpentier, 1825): LuL   [* P]

(1) No hay citas recientes en Portugal. Posible confusión con L. iberica.

(2) Descrita recientemente para Portugal (Geisthardt, Figueira y De Cock, 2008).

IDENTIFICACIÓN DE LAS ESPECIES

Una nota características de casi todas las especies de luciérnagas es el marcado diformismo entre los machos y las hembras.

Las hembras suelen ser ápteras (no poseen alas, como Lampyris, o las tienen residuales, como Nyctophila y Lamprohiza) y recuerdan a una larva.

Las hembras tienen patas con menos de 4 partes. Sus antenas son más grandes y están segmentadas. Los ojos son también más grandes. Las larvas tienen un órgano caudal (semejante a una pequeña escoba retráctil) que usan para limpiarse.

Los machos tienen alas desarrolladas, cubiertas por unos élitros. Los géneros Phosphaenus y Phosphenopterus tienen unas antenas muy patentes.

Es muy característico de los géneros Lampyris, Lamprohiza y Nyctophila, el pronoto (placa exoesquelética que recubre la parte dorsal del protórax o primer segmento del tórax de un insecto) muy desarrollado en forma de escudo, tanto en los machos como en las hembras, que recuerda a una especie de escafandra.

El aspecto de la luciérnaga Luciola lusitanica  es una excepción: las hembras no tienen forma agusanada, sino que se parece al macho, que con su colorido negro y rojo, recuerda a un escarabajo alargado y volador.

Si no se tiene la seguridad del género o la especie, por su proximidad, es posible clasificar el ejemplar dentro de uno de estos grupos:

Grupo Lampyris

Lampyris
Pelania
Nyctophila

  • Hembra: Luz verde constante en la parte inferior de los segmentos posteriores del cuerpo.

  • Macho: Dos puntos de luz verde en el extremo del cuerpo que brilla sólo ocasionalmente cuando es molestado.

  • Larva: Dos puntos de luz verde en la parte final de su cuerpo que enciende naturalmente con destellos intermitentes y cuando se les molesta.

Grupo Lamprohiza

Lamprohiza

  • Hembra: Luz verde constante en la parte inferior de los segmentosposteriores y pequeños puntos en los laterales del cuerpo.

  • Macho: L. paulinoi: Luz verde en la parte inferior. L. mulsanti: No brilla.

  • Larva: Tiene muchas lucecitas en los laterales, pudiendo llegar hasta 24, pero rondando generalmente las 15. Las enciende sobre todo cuando es molestada

Grupo Phosphaenus

Phosphaenus
Phosphenopterus

Tienen actividad durante el día, pero normalmente sólo brillan de noche.

  • Hembra: La luz consiste en dos puntos de luz verde en la punta de la cola que brilla en forma de pulsos.

  • Macho: La luz consiste en dos puntos de luz verde en la punta de la cola que brilla a través de pulsos.

  • Larva: Luz verde en dos pequeños puntos en la cola. Pulsos lentos e intermitentes.

Grupo Luciola

Luciola

  • Hembra: Tiene alas pero no vuela. El brillo se sitúa en un único segmento final con un flash un poco mas largo que el de los machos. Luz amarilla.

  • Macho: Brilla con flashes en dos segmentos, dan relampagos cada segundo durante el vuelo. Luz amarilla.

Basado en (traducción y adaptación: José Ramón Guzmán Álvarez):

- Projecto Pirilampos de Portuga (http://pirilampos-lightalive.blogspot.com/) Raphaël De Cock Gonçalo Figueira Appleton

- Geisthardt, M.; Figueira, G.; De Cock, R. 2008. A review of Portuguese fireflies with a description of a new species, Lampyris iberica sp. nov. (Coleoptera: Lampriridae). Heteropterus Revista de Entomología, 8: 147-154.

¿DÓNDE VIVEN LOS GUSANOS DE LUZ?

Un primer elemento determina indefectiblemente la posibilidad de que existan luciérnagas: la presencia de caracoles o babosas.

Por ello, y sobre todo en nuestras latitudes, los lugares más apropiados son aquellos que cuentan con una humedad relativa adecuada para los moluscos, al menos durante la época del año precisa para su desarrollo.

En los ambientes más netamente mediterráneos los hábitats propicios podran ser, por ejemplo, las huertas y los jardines en donde la presencia de agua durante los meses del estío haga más llevaderas las altas temperaturas. Por las mismas razones, los márgenes de las acequias son otro hábitat idóneo. En estos lugares, las luciérnagas encuentran un buen acomodo en los muros de separación entre las parcelas o entre las piedras de los balates de los bancales o paratas.

Las condiciones de humedad creadas por la presencia de ríos y arroyos favorecerá la presencia de luciérnagas en los pastizales y vegetación de las proximidades de los cursos. De hecho, en inventarios realizados en otros países, se ha puesto en evidencia que las colonias de luciérnagas son mucho más frecuentes en las franjas de terreno aledañas a los cauces.

Otros ambientes favorecedores son los pastizales y los campos de cultivo frescos, sobre todo en vaguadas y umbrías.

Conforme las temperaturas sean menos cálidas en latitudes más norteñas o en las montañas, los hábitats propicios para las luciérnagas serán más numerosos. En estos lugares, la estructura, más que la composición de la flora, determina los biotopos más idóneos para las luciérnagas, que evitarán, en general, los ambientes excesivamente uniformes como los pastizales muy extensos o los bosques cerrados. Es frecuente encontrarlas en el césped de los jardines, en campos de golf o en las praderas del ganado. Los paisajes en mosaico en donde se sucedan los campos abiertos y los setos, bosquetes u otro tipo de formaciones, parecen ser los territorios predilectos de las luciérnagas (en especial de las de los géneros Lampyris y Lamprohiza). Las especies del género Nyctophila parecen estar más adaptadas a los matorrales y a los pastizales de montaña.

Hay otro factor que explica la presencia de colonias de gusanos de luz: no solamente debe ser un hábitat apropiado, sino que sea (o haya sido accesible) a territorios cercanos a otras colonias. De hecho, se supone que la fragmentación del paisaje, de lo que se deriva el aislamiento de los territorios aptos para los gusanos de luz, y especialmente el exceso de iluminación nocturna (contaminación lumínica) que interfiere sobre el comportamiento de las larvas y adultos son unas de las principales causas de amenaza para este insecto.

REFERENCIAS:
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  • Tyler, J. 2002. The Glow-worm. Lakeside Printing Ltd. Sevenoaks, Kent, United Kingdom.

Luciérnagas de europa

Family LAMPYRIDAE Olivier, 1790
Subfamily LAMPYRINAE Olivier, 1790
Tribe LAMPYRINI Olivier, 1790
Genus LAMPYRIS Geoffroy, 1762
ambigena Jacquelin du Val, 1860
angustata Motschulsky, 1854
angustula Fairmaire, 1895
brevicollis Motschulsky, 1854
brutia Costa, 1882
caspica Motschulsky, 1854
costalis Motschulsky, 1854
depressiuscula Motschulsky, 1854
fuscata Geisthardt, 1987
fuscata apuliae Geisthardt, 1987
germariensis Jacquelin du Val, 1860
hellenica Geisthardt, 1983
iberica Geisthardt, 2008
lareynii Jacquelin du Val, 1859
lareynii maculata Geisthardt, 1987
limbata Motschulsky, 1854
membranacea Motschulsky, 1854
monticola Geisthardt, 2000
noctiluca Linnaeus, 1758
orientalis Faldermann, 1835
pallida Geisthardt, 1987
pseudozenkeri Geisthardt, 1999
raymondi Mulsant & Rey, 1859
sardiniae Geisthardt, 1987
sardiniae brunnea Geisthardt, 1987
vesuvius Geisthardt, 2007
vesuvius insularis Geisthardt, 2007
zenkeri Germar, 1817
zenkeri liebegotti Geisthardt, 1985
zenkeri sulpuri Geisthardt, 1999
GENUS NYCTOPHILA E.Olivier, 1884
anatolica Geisthardt, 1982
bonvouloirii Jacquelin du Val, 1860
calabriae Geisthardt, 1983
caucasica lenkorani Geisthardt, 1982
colorata Geisthardt, 1983
graeca Geisthardt, 1990
heydeni E. Olivier, 1884
libani Laporte de Castelnau, 1833
maculicollis Fairmaire, 1866
molesta Jacquelin du Val, 1860
pseudocaucasica Geisthardt, 1982
reichii Jacquelin du Val, 1859
reichii brullei Reiche, 1863
reichii reichii Jacquelin du Val, 1859
riegeri Geisthardt, 1990
GENUS PELANIA Mulsant, 1860
mauritanica Linnaeus, 1767
TRIBE PHOTININI E.Oliver, 1907
GENUS LAMPROHIZA Motschulsky, 1853
boieldieui Jacquelin du Val, 1859
delarouzei Jacquelin du Val, 1859
foliacea Baudi di Selve, 1872
germari Küster, 1844
morio Baudi di Selve, 1875
mulsanti Kiesenwetter, 1850
paulinoi E. Olivier, 1884
splendidula Linnaeus, 1767
GENUS PHOSPHAENOPTERUS Schaufuss, 1870
metzneri Schaufuss, 1870
montandoni Bourgeois, 1900
GENUS PHOSPHAENUS Laporte de Castelnau, 1833
hemipterus Goeze, 1777
SUBFAMILY LUCIOLINAE Lacordaire, 1857
TRIBE LUCIOLINI Lacordaire, 1857
GENUS LAMPYROIDEA Costa, 1875
achaiaca Geisthardt 1999
dispar Fairmaire, 1857
greaca Laporte, 1833
quadrinotata binotata Wittmer, 1935
quadrinotata quadrinotata Wittmer, 1935
GENUS LUCIOLA Laporte de Castelnau, 1833
italica Linnaeus, 1767
lusitanica Charpentier, 1825
novaki G. Müller, 1946

 

Publicaciones

Autor: José Ramón Guzmán Álvarez, Raphael De Cock

Descripción de los grandes grupos animales predadores y parásitos de caracoles y babosas. Comprende los insectos (carábidos y luciérnagas), reptiles (luciones), aves (mirlos), mamíferos (erizos), protozoos y nematodos

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