Las levaduras tienen un enorme potencial como microorganismos antagonisgtas de muchos patógenos que afectan a la calidad de la conservación de las fruta. Así lo viene demostrando el grupo de invetigación del CONICET que trabaja con las levaduras como agentes de control biológico de frutas cuyo obejtivo es conservarlas durante más tiempo evitando los signos de descomposición.
En la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén (Argentina), reconocida comarca productora de frutas de pepita, vienen utilizando cámaras frigoríficas para conservarlas durante la fase de comercialización pero ayudados en muchas ocasiones por productos químicos para impedir la aparición prematura de patógenos propios de la descomposición.